Comienza la exploración tras la conquista

Noviembre 17, 2009

Partida de las guapas el pasado sábado; el tramo recorrido por nuestros héroes no ha sido muy largo, pero sí que ha sido intenso: combates cruentos pero resueltos con bastante solvencia, y al final, tesoro generoso y varias pociones de curación para favorecer a nuestros personajes (falta van a hacer, palabra de DM).

Terminada la conquista de El Puercoespín, el coronel Diomedes encomendó a nuestros héroes la exploración de la planta sótano del castillo. No obstante, las estancias dentro de los recintos amurallados estaban aún vírgenes, y nuestros grupo debió hacer frente a minotauros, orcos y humanos para limpiar esa zona y acceder al sótano por unas escaleras de caracol. Aglarond tuvo una actuación destacada al abrir cerraduras y escuchar a los enemigos, y Arwen usó muy bien sus conjuros de sueño y proyectil mágico. Los demás, muy bien en combate, como debe ser.

A la carga

Siguiendo con el tema: el tesoro fue realmente bueno, con armas mágicas, pociones, gemas y joyas, que fortalecieron al grupo y subieron la moral. También hubo rendiciones de oponentes, con los consiguientes interrogatorios. Nada más bajar las escaleras y hollar el sótano (por cierto, una sala inmensa con techos de decenas de metros de alto), un cíclope atacó a nuestros héroes, que supieron dispersarse a tiempo para evitar sus terribles garrotazos (3-30 de daño, nada menos). Poco a poco, con Arwen dándole al conjuro de proyectil mágico y luego al arco; Aglarond agotando sus virotes; Darrok con un conjuro fallido de luz y luego certero con la honda; Glóin y Morwail golpeando sin piedad las piernas de la mole; y mucha, mucha fortuna por no acertar el cíclope con sus golpes, logramos doblegar a esa bestia, llevándose Glóin los puntos de experiencia, de un modo algo inmerecido. La breve exploración del nuevo nivel conllevó sorpresas: decenas de portezuelas que daban a pequeñísimas estancias, pasillos anchos, techos muy altos (casi de catedral), choques con orcos y humanos vestidos de piratas (atención a este dato para el futuro…); tras hacernos con un tesoro “de cofre y arsenal” lo dejamos.

El grupo muy bien, por lo general, luchando con solvencia y sin sufrir apenas daños. Aglarond se hizo con una espada inteligente que dará que hablar, dado su poder; gemas y joyas no faltaron, objetos mágicos diversos tampoco (saco de contención, espadas mágicas, dagas mágicas, medallón de Percepción Extra Sensorial – se acabaron los interrogatorios torturando a los monstruos-), los dados nos sonrieron al no haber ninguna maldición en el botín obtenido, y nuestros personajes que llegan fresquitos y airosos a un escenario que trabajo les va a dar. ¡Espada y conjuro!


¡Llegó el derbi!

Noviembre 9, 2009

Hijos míos, también disfrutábamos del fútbol en el Mundo Antiguo…¡y no veáis cómo se ponía El Trasgo Sarasa, la taberna de nuestro buen amigo Cipriano, que nos servía de base de operaciones! Leed, leed…

Estábamos en el mes de Giûl (octubre) del año 15 antes del Cataclismo, en nuestra querida ciudad, Balshad, capital del Reino de Grendopolán; se vivía, se respiraba, se sentía ambiente de fútbol, ya que el domingo se enfrentaban los dos conjuntos locales: el Atlético y el Unión. ¡Partidazo al canto!

Duelo a muerte

Contextualizando el panorama: el Atlético de Balshad, equipo del que Avelino, Segis, Poli y yo éramos fervientes hinchas, era el equipo poderoso de la urbe: sus 12 Ligas, 4 Copas de Grendopolán y una Copa de la Tierra Media hacían de este club, cuyos colores eran el naranja y el blanco, una potencia balompédica a nivel continental. Y el mejor, qué coño.

Al otro lado del río estaba el Unión Deportiva de Balshad, entre cuyos seguidores se hallaban Lucinio, Evaristo y Satur. Equipo con menor palmarés que el Atlético – tan sólo poseía 4 Ligas, 2 Copas y ningún trofeo internacional-, pero con mayor número de hinchas en la ciudad y la comarca, este simpático equipo – perdón, esta panda de arrastraos-, cuyos colores eran el azul y el amarillo, se había propuesto amargarnos la temporada, ya que se llegaba al derbi en la última jornada con la siguiente situación: estábamos empatados a puntos con el Racing de Vernaya, pero con mejor diferencia de goles; así, si ganábamos éramos campeones y la Unión bajaba; si empatábamos, quedábamos a expensas ambos clubes de lo que hicieran otros equipos, y si ellos nos ganaban el partido mantenían la categoría y nosotros, lo más probable, perderíamos el título, a no ser que el Gimnástica de Mataorcos venciera al Vernaya, algo muy poco probable.

Desde 4 horas antes del choque, El Trasgo Sarasa era un pandemonio: la inmensa taberna, atendida por Cipri y sus 6 sobrinos, estaba dividida entre los tenderos (nosotros, por nuestros colores, ya que los delantales de los tenderos en el Mercado Municipal de Abastos eran blancos con ribetes anaranjados) y los serenos (la guardia nocturna de la ciudad vestía uniforme azul y amarillo, de ahí el mote de los de la Unión). Pues bien, Lucinio comenzó a darnos la tabarra con su carraca y sus cánticos de ultra:

- ¡Esta noche, se quema el mercado! ¡Esta noche, tenderos arrasados!

Avelino recogió el guante:

- ¡Serenos a rondar, las noches de segunda, serenos a rondar, las noches de segunda!

Y a partir de ahí, pitos, cánticos y coros insultantes para con el contrario, matasuegras, guerras con bolas de papel, cerveza a mansalva…hasta que Cipri sintonizó con el palantir y el partido dio comienzo.

Menuda jauría de salvajes parecíamos cada vez que había una gran ocasión. En la primera parte, más emoción que juego, aunque Mauricio Barbacana, ariete de la Unión, estrelló un balón en el poste que nos los puso de corbata. Por su parte, Teódulo Laenchufa, delantero del Atlético, lanzó una falta bastante peligrosa que se fue fuera por poco. Así las cosas, 0-0 y al descanso.

En la segunda parte, más de lo mismo: mucho toque, mucho control…pero poca llegada. Demasiado respeto entre los rivales. Y entonces, en el minuto 23, ocurrió la circunstancia que lo iba a cambiar todo. Y no, no fue un gol:

Marcelino Almenas, medio organizador de la Unión, lanzó un pase magistral a Barbacana, que se quedó solo al tirar mal nuestra defensa el fuera de juego. El problema para él es que el balón le quedó algo adelantado, no controlado entre los pies, y Greegan Tabique, portero del Atlético, salió a la desesperada, consiguiendo pegarle una patadón al balón y mandarlo a la grada, antes de que Barbacana chutase, pero con tan mala fortuna que el esférico impactó en la bella cara de la princesa Pili, heredera al trono, dejándole las napias sangrando y llorando la pobre chica como una Magdalena, debido al dolor del balonazo.

Boromir III, el rey, montó en cólera:

- ¡Guardias! ¡Detened a los del Atlético Balshad! ¡Pagarán por lo que acaban de hacer! ¡Que venga el verdugo con el hacha, quiero ver rodar la cabeza del guardameta inmediatamente! 

- ¿Pero qué cojones he hecho yo, por Ilúvatar? – clamaba el pobrecillo Tabique, mientras los soldados lo arrastraban por el césped camino del cadalso improvisado en el palco- ¡Si sólo he despejado un balón!

En El Trasgo Sarasa eran todo alaridos e insultos. Los de la Unión atizaban el fuego:

- ¡Que les corten a todos los huevos, antes de emparedarlos! ¡Que los decapiten y los empalen!

- ¡Que te calles la boca, cerdo sereno!

Total, que se armó el belén: puñetazos, botellazos, sillas volando, mazazos y puñaladas varias, alguna que otra flecha impactando por ahí…y, sin dejar de hostiarnos a base de bien, multitudes enteras de ambas aficiones que abandonábamos los bares y tabernas y nos dirigíamos al estadio, irrumpiendo por la fuerza en el mismo, tras coser a pedradas a la exigua Guardia Pretoriana, responsable de la seguridad. El bochinche era monumental, yo tenía un terrible ardor en el pómulo izquierdo – un puñetazo no esquivado-, Lucinio sangraba por la boca, Poli tenía un ojo a la virulé, Evaristo sangraba por la nariz como un marrano en la matanza, aunque eso no le impedía lanzar conjuros de proyectil mágico contra los hooligans rivales, Segis cojeaba, Avelino estaba escupiendo sus incisivos y Satur, que aplicaba conjuros curativos y algodones con árnica para las heridas, había sido alcanzado por una botella volante, quedando medio bobo. 

A currarse se ha dicho

Convertida la cosa en un cacao generalizado y peligroso, ya que la integridad física de los reyes y de la princesa peligraba, llegaron 15 cohortes de soldados a todo correr, desde el Palacio Real, sumándose a los palos. El césped y las gradas eran el escenario de una batalla televisada por palantir a toda la Tierra Media, que impresionó – tal y como reflejan en sus respectivas  memorias-, al mismísimo Sauron y al mismísimo Elrond. Estando nosotros en pleno fregao, se me puso delante el árbitro del encuentro, Chus Ófsaid, completamente aterrorizado y con un balón reglamentario entre las manos, al que di un puñetazo en plena furia ciega. Soltó el balón, que empezó a ser disputado por los hinchas de alrededor, cogiéndolo con la mano y sacudiéndose de lo lindo para avanzar hacia la portería de la Unión. Poco a poco, con los soldados pinchándonos en el culo por un lado, y la cada vez menor resistencia de los serenos por otro, logramos llegar a la portería contraria, dejando caer Segis el balón y chutando a gol, mientras le abríamos paso a patadas y puñetazos para que pudiera marcar. Éramos campeones y la Unión bajaba a segunda, justo cuando nuestras fuerzas se agotaban y los soldados imponían el orden de un modo brutal, cesando las peleas por completo en todas partes y siendo detenidos; el caso es que el gol fue dado por válido por Boromir III, que lo vio desde el palco – blindado por soldados y hechiceros-, y estaba ansioso por entregar la Copa de Campeón de Liga a quien fuera y largarse. Así, creo recordar que un alférez de infantería, de parte del rey, me vio con mi bufanda del Atlético y me entregó el trofeo (que apenas podía ver porque tenía los ojos prácticamente cerrados por una hemorragia en las cejas), alzándolo yo al cielo de la ciudad durante unos instantes, antes de que me lo quitaran y me encadenaran junto a los demás.

Unos días después, en El Trasgo Sarasa, y en libertad condicional, brindamos Lino, Segis, Poli y yo por el triunfo de nuestro equipo, mientras Luci, Satur y Risto nos miraban con cara de  odio. Un cartero trajo, por correo certificado, un paquete a mi nombre, de parte del Gabinete del Rey; y era nada menos que la Copa (que según las leyes de la Federación era para quien la alzara como campeón), la cual puso Cipri, el dueño del bar amigo nuestro y del Atlético de toda la vida, en el estante principal. ¡Ah, qué sabor y qué gloria tenían aquellos derbis! Hasta otra, Fot Aël S.

P.D.: decapitaron a Tabique.


Zwanzig Jahre schon

Noviembre 7, 2009

Una mujer regala una rosa a un soldado de la RDA, tras la caída del Muro

ES LEBE DIE FREIHEIT!


Leia (y su doble) tomando el sol

Noviembre 7, 2009

leia-tomando-el-sol


Adiós, octubre…

Octubre 29, 2009

Se despide octubre este finde y se acercan las Navidades, sin prisa pero sin pausa. En esta ocasión voy a colgar del YouTube una de las mejores canciones de la música española reciente: el estupendo Kamikaze de los geniales Amaral, para disfrute y movimiento de esqueleto del personal. Que tengáis un buen finde.


Otro chiste Jedi

Octubre 24, 2009


Finde lluvioso

Octubre 22, 2009

Bueno, pues octubre avanza y las lluvias y el frío han hecho su aparición, aquí en Madrid…os propongo un videoclip distinto, sugerente, para ver, escuchar y deleitarse: Heaven & Hell, la pieza de Vangelis para la serie Cosmos, de Carl Sagan. Relajaos y disfrutad:


Chiste Jedi

Octubre 19, 2009


Falleció Andrés Montes

Octubre 18, 2009

Este fin de semana nos hemos encontrado con la pésima noticia del fallecimiento de Andrés Montes, uno de los mejores periodistas y comentaristas deportivos de España.

Adiós a un grande

Adiós a un grande

 Nacido en Madrid en 1956, de padre gallego y madre cubana (de ahí su raza mulata), este aficionado del Atlético de Madrid comenzó su andadura en la radio, en 1980. En 1996 pasó a comentar los partidos de la NBA en Canal Plus TV, donde su imagen tan particular (rapado al cero, gafas redondas y pajarita), se nos hizo a todos familiar, amén de su léxico inventado para dar más sabor y vidilla a sus comentarios (“¡pincho de merluza!”, “Ratatatatá”, etc.). Más tarde, su fichaje por La Sexta (canal de TV), le llevó a comentar fútbol y baloncesto indistintamente (Liga, Copa, Eurobasket, Campeonato del mundo, etc.). Inmortales son sus frases, como “La vida puede ser maravillosa”, “Tiqui-taca Salinas” (hay un bar en Aluche que se llama así, lo juro), “Jugón”, “Fútbol con fatatas”, “Wilma, ábreme la puerta”

El 20 de septiembre de este año anunció su salida de La Sexta, pero sus proyectos ulteriores (como por ejemplo, la promesa de hacer un desnudo integral delante de las cámaras, si el Atlético de Madrid ganaba alguna vez la Copa de Europa), no han podido realizarse, ya que la muerte se ha cruzado en su camino. Nuestras condolencias a familiares, amigos y compañeros. Descanse en paz.


Con todas sus luces, con todas sus sombras

Octubre 12, 2009

Conquista militar, matanzas de enemigos, epidemias desconocidas por los indios, imposición de una lengua y una religión, esclavismo de los negros, servidumbre de los nativos, racismo en las divisiones sociales, destrucción de códices y testimonios de las culturas autóctonas…

…la imprenta, la escuela, las universidades, la forja de los metales, las armas de fuego, la pólvora, una lengua común y una religión más evolucionada, la rueda, el café, el azúcar, el alfabeto latino, la supresión de cultos sanguinarios, el caballo, la filosofía, la botánica, la literatura, unas matemáticas y una astronomía más avanzadas que las de los mayas, la química, la pintura, la escultura, el mestizaje, una estructura social más rica y compleja…