Pues hij@s mí@s, es uno de los inconvenientes más cojoneros y fastidiosos que pueden acontecerte…leed, leed:
Estábamos en El Mirador, en donde se suponía tenía su guarida Crisóstomo, el caudillo bugbear que aterrorizaba a la población con sus incursiones y saqueos. Cuando estábamos en lo más profundo del nivel 3, hicimos una pausa para comer y descansar; lo cierto es que las raciones de hierro, que nos vendieron en el pueblo, no tenían ni buen aspecto ni buen olor, pero necesidad obligaba y nos las zampamos. Al cabo de media hora, todos los del grupo empezamos a ser objeto de diversos apremios y retortijones varios, sobre los que no me extenderé; tan sólo diré que, tras nuestro paso, a esa parte del dungeon se le empezó a llamar la cloaca.
A pesar de ello, seguimos adelante y penetramos en una estancia en completa penumbra. De repente, todas las luces se encendieron de golpe, revelando una cámara inmensa y un dragón verde como la catedral de Oon. Todos miramos hacia arriba, aterrorizados por la talla del bicho, envainamos las armas, nos dimos apretones de manos y abrazos con calma y sin perder la compostura, y esperamos la ráfaga mortal de vapor de cloro, cerrando fuerte los ojos y, por mi parte, acordándome de la Hidra, diosa del Clan, de mi mujer Lutgarda y de mis 6 hijos, Elpidio, Gaspar, Evelia, Tecla, Rosaura y Valeriano.
Pero de pronto lo que escuchamos fue un monumental estornudo, que nos moqueó de cabeza a pies: el dragón tenía un trancazo tremendo y no hacía otra cosa que estornudar y meter la cabeza, envuelta en una toalla, en un caldero gigante con agua y hojas de eucalipto. Seguidamente, nos comentó, con la voz tomada, que Crisóstomo no moraba allí, que no tenía ganas ni cuerpo pa peleas y que hiciéramos el favor de largarnos, cosa que hicimos tras limpiarnos concienzudamente.
Así que ya sabéis: las enfermedades son algo siempre fastidioso, pero que puede jugar tanto a vuestro favor como en vuestra contra. Si eso, agua de azahar, limón con el pescado, mucho Aquarius y algún conjurillo de clérigo. Hasta otra, Fot Aël S.
Escrito por cauron 
