IG-88, el gran conspirador

El robot asesino y cazarrecompensas más temido y odiado de la galaxia. Fue el siniestro resultado del proyecto Phlutdroi, supervisado y financiado por el Imperio, y llevado a cabo por los científicos del planeta Holowan, en un laboratorio de máxima seguridad: se buscaba la creación de una serie de robots asesinos, para operaciones secretas y selectas. Debido a que fue programado para pensar y actuar independientemente de sus creadores, lo primero que hizo IG-88, cuando cobró vida, fue matar a todo el equipo científico y crear 3 clones suyos.

Su figura esbelta, su temible armamento – pistola láser, lanzallamas, lanzagranadas y rifle explosivo-, su visión de 360º, su capacidad de albergar misiles en su espalda, y sobre todo su eficacia y ausencia total de piedad -150 asesinatos-, hicieron que en todos los sistemas de la galaxia se le persiguiera con órdenes expresas de tirar a matar.

No obstante, esto no impidió que el modelo original, al margen de sus 3 clones, prosperara en el mundo del crimen, y se hiciera con el control de la producción de robots en el planeta Mechis III; allí, cada diseño salido de fábrica, independientemente de su función, salía con una orden fundamental, pero latente, en su programación: exterminar a todos los humanos. IG-88 planeaba así hacerse con el dominio de toda la galaxia, por medio de una rebelión general de los robots – ordenada por una señal universal emitida en un momento dado-, que masacrara a los humanos y permitiera a IG-88 sentarse en el trono de Palpatine. Pero, de momento, nadie más sabía de estos planes. Este secreto hizo que Darth Vader lo convocara sin sospecha alguna a una reunión, en su destructor estelar Ejecutor, para ofertar una fuerte recompensa, a él y a otros 5 selectos cazadores – Bossk, Boba Fett, Dengar, 4-LOM y Zuckuss-, por la captura con vida de Han Solo y Luke Skywalker. La escena es famosa y sale en El Imperio Contraataca, recreada aquí con las figuras de acción: 

IG-88, sabedor de que Boba Fett jugaba con ventaja, al conocer el paradero de los objetivos – la Ciudad de las Nubes de Bespin-, puso un sistema localizador en el Slave I, la nave de Fett, y le siguió con todos sus clones, a bordo de su nave, el IG 2000. Cuando Boba Fett se llevó en su nave a Han Solo congelado, de camino a Tatooine, IG-88 y sus copias le salieron al paso: tras feroz combate, los 3 clones de IG fueron destruidos por Fett, y el original se marchó con el rabo entre las piernas.

A pesar de ese fracaso, IG-88 se rehizo con un golpe secreto, que bien pudo cambiar por completo la historia de la saga y de la galaxia: logró acceder, sin que nadie lo detectara, al núcleo informático esencial de la Segunda Estrella de la Muerte, y le transplantó su propia programación fundamental; así, la Estrella era un gigantesco IG-88, algo que ni los rebeldes, ni Vader, ni Palpatine sospechaban. El momento de dar la señal universal para la sublevación general había llegado, pero justo en esas fechas se entabló la batalla de Endor, y con la destrucción de la Estrella todos los planes de IG se fueron al garete. Gracias Enciclopedia de Stephen S. Sansweet.