La Intentona: habla, pueblo, habla

Marzo 9, 2008

(Crónica a pie de urna desde el C. P. Perico el de los Palotes, de Madrid, por Virus Rabioso):

Jornada electoral y un lema claro: vota con todas tus fuerzas. Nosotros, demócratas convencidos, lo hemos hecho esta mañana a las 10 h.: hemos puesto la papeleta del Congreso con ímpetu dentro del sobre, hemos encajado con calzador y llave inglesa la sepia del Senado en su reducido habitáculo, hemos dado la mano al presidente de mesa que casi le rompemos un par de falanges – de los dedos, se entiende, mal pensaos…-, y hemos dado 3 puñetazos de arriba abajo a la ranura de la urna, para que la susodicha papeleta del Senado cayera en el interior de una p*** vez.

Más anécdotas: en una de las cabinas para preservar el derecho al voto secreto, hemos visto al Charlie, conocido anarquista del barrio, hacer con todas sus fuerzas algo – sobre un montón de papeletas-, que no era precisamente votar… suerte que los maderos y una oportunísima señora de la limpieza han estado al quite.

Más cosas: un chaval de 18 años que acudía a votar por vez primera y andaba algo despistado, el hombre. La papeleta del Congreso bien, sin problema, pero nadie le ha dicho que la del Senado es válida solamente si marca hasta 3 candidatos máximo; el chaval ha puesto todas las equis de la papeleta- alfombra y ha habido que informarle del tema, ya que estaba marcando en una mesa delante de todo el mundo. Hemos alabado su ecuanimidad democrática – ¿quién de entre nosotros, pobres mortales, votaría a absolutamente todos los partidos?-, pero le hemos dicho que 3 máximo na más.

Vamos ahora con el punto caliente de toda urna que se precie: los interventores de los partidos.

- Que si el presidente de mesa ha estornudado al meter la papeleta en la urna: ¡pues el voto ya no vale!

- Que si una señora ha cerrado los sobres con saliva: ¡pues el voto ya no vale por guarrindonga!

- Que si un presidente de mesa torero introduce las papeletas como si entrara a matar, poniéndose de pie, echando el abrigo al suelo cual muleta y lanzándose sobre la ranura de la urna: ¡pues el voto ya no vale para el interventor antitaurino!

- Que si un presidente de mesa muy facha ve venir a sus vecinos rojos de toda la vida, y deposita sus votos en la papelera en lugar de en las urnas: ¡pues el voto ya no vale porque el presidente pone las papeletas donde le viene en gana y tó el mundo a callar!

- Y eso que todavía no les puedo hablar del recuento de votos (me santiguo según lo escribo…).

Y hasta aquí la crónica matinal de la jornada electoral. Sin otro particular, y quedando a la espera de sus siempre absurdos comentarios, se despide con un irrespetuoso saludo, Virus Rabioso.