En el diario La Intentona no nos paramos en barras a la hora de despellejar a esta maravillosa sociedad celtibérica, debido a nuestra naturaleza provocadora, pinchante y cojonera. Durante los últimos días, en diversos medios de comunicación, se ha abordado el tema de por qué en España tenemos un tan bajo nivel de dominio de idiomas extranjeros, y aquí nos proponemos dar unas cuantas claves que expliquen esta deplorable realidad; como dijo Jack el Destripador, vamos por partes:

- Vivimos en un país en el que un porcentaje considerable de ciudadanos (especialmente los afectos a la derecha política), cada vez que sale en la TV alguien hablando en catalán, euskera o gallego, o bien cambian de canal o bien le quitan el sonido a la caja tonta, acompañando con frecuencia esta acción con algún insulto. Si hacen esto con lenguas que son españolas, ¿qué queremos que piensen respecto a las extranjeras?
- Nos agarramos a que el español tiene casi 400 millones de hablantes en el mundo, ocupando los primeros puestos en número de hablantes nativos, y tomamos eso como excusa o bandera de combate para despreciar otras lenguas, o demandar (en una muestra de orgullo tan estúpido como mal entendido), que sean los demás los que aprendan español. Para acabar de aderezar esta muestra de soberbia e ignorancia provincianas, se suele siempre hacer alguna alusión a nuestro pasado imperial (¿a qué coño vendrá eso?), para apoyar esta actitud.
- Los sistemas educativos en España, aparte de que han sido malos en general (particularmente desde la LOGSE de 1997, una auténtica fábrica de ignorantes absolutos), han descuidado siempre los idiomas extranjeros. Durante el franquismo se afirmó el orgullo nacional español, acompañado de un desdén sistemático por todo lo que no fuera hispánico; así, aparte de un poquito de francés por aquí y un poquito de inglés por allá (y siempre para los alumnos de la clase pudiente, naturalmente), la enseñanza franquista era castellano en vena. Y los idiomas autonómicos, prohibidos.
En la actualidad, el panorama no es mucho mejor, y lo digo por experiencia de primera mano, en mis clases de alemán para el Curso de Aptitud Pedagógica: hay 2 idiomas extranjeros para los chavales, pero pueden variar su voluntad de año en año y cambiar de lengua impartida, empezando -lógicamente - de cero en el nuevo idioma, con lo que se consigue que, acabada la ESO, nuestros chavales, en cuestión de lenguas extranjeras, sean “aprendices de todo y maestros de nada”. Un desbarajuste completo, que refleja sobradamente la actitud de nuestros gobiernos hacia la enseñanza de lenguas extranjeras. Luego, eso sí, a bombo y platillo lo de los colegios de primaria bilingües, cuya eficacia real para un sólido aprendizaje del inglés u otras lenguas, quiero yo ver y comprobar (soy escéptico, lo confieso).
- Academias de idiomas fuera de la enseñanza reglada, que suelen fallar por chanchullos económicos o cerrar por falta de alumnado.
- La Escuela Oficial de Idiomas, otro cachondeo (también lo digo por propia experiencia): tras 5 años de codos – si aguantas el tirón-, el título no se considera oficialmente válido en muchos lugares y trabajos, y encima ahora quieren alargar el tema a 6 años, pero sin mejorar consecuentemente la calidad docente, los medios, la partida presupuestaria o las instalaciones donde se imparten estos cursos. Lo de siempre, vamos.

Así pues, mal paisaje tenemos delante de nosotros. Necesitamos dominar el inglés (el latín del siglo XXI) y aun otro idioma extranjero, para poder ser competitivos en el mercado europeo y mundial. Y quien no quiera ver esto (por soberbia absurda o por lo que sea), vive en otro mundo. Un dato: el 80% de las empresas españolas NO tienen página web, y las que sí la tienen, la suelen tener sólo en español. Así, comercial y económicamente hablando, no vamos a ningún lado. Debemos quitarnos de encima ese orgullo idiota y darnos cuenta de que, hoy en día, los idiomas son fundamentales. Y no se es menos español por hablar en francés o en inglés. Pero por desgracia, muchos españolitos, parafraseando a Antonio Machado, “envueltos en sus harapos desprecian cuanto ignoran”. 
Escrito por cauron 
