Nacido en Corellia, sistema habitado por humanos, hace más de 50 años, este general del Imperio es una de las figuras más prominentes de la jerarquía militar galáctica.
Tras graduarse como el tercer mejor alumno de la Academia Naval, en la antigua República, no dudó en sumarse a la causa de Palpatine, convencido de que la República ya no funcionaba, y que era necesario un nuevo orden. No obstante lo anterior, desde el inicio de su carrera militar (como jefe de patrulleros estelares contra la piratería, donde su actuación fue brillante), fue conocido por tener un alto grado de conciencia y escrúpulos, a veces interpretados como debilidad. Lo cierto es que su prudencia lo llevó en ocasiones a rehuir los combates, siguiendo la filosofía de “vive hoy para luchar otro día”. Esto le granjeó no pocas críticas entre sus colegas, pero los altos mandos le tuvieron siempre en gran estima.

Fue asignado, en la época de la batalla de Hoth, al destructor imperial Quimera, formando parte del reducido círculo de gobierno de la nave, con el grado de teniente; posteriormente logró el grado de capitán, esto es, segundo de a bordo. En la batalla de Endor, que supuso el fin del imperio de Palpatine, su destructor se batió ferozmente y, ante la muerte de su superior inmediato, tomó el mando del Quimera y luchó con bravura. Con la destrucción de la Estrella de la Muerte, ordenó a varios destructores, el suyo incluido, que cesaran los combates y se rindieran.

Tras la batalla, huyó y se pasó años reorganizando los restos del Imperio, para volver a formarlo; el ascenso del Almirante Thrawn a lo más alto de los que no aceptaban la Nueva República lo volvió a poner en activo. Convertido en brazo derecho de Thrawn, Pellaeon llegó a ser vicealmirante, aunque sufrió sendas derrotas en Sluis Van y Bilbringi, a manos de los ejércitos republicanos. Con el asesinato de Thrawn, Pellaeon pasó a comandar flotillas de señores de la guerra, sin que se haya apagado su esperanza de hacer renacer el Imperio de sus cenizas. Gracias Enciclopedia de Stephen J. Sansweet.