Los robots astromec

Mayo 22, 2008

Son los robots pequeños, cilíndricos y sostenidos por 2 ó 3 patas de la serie R2, R3, R4 y R5. Son multiusos y llevan un sofisticado sistema para recuperar información y reparar computadoras. Se utilizan sobre todo como mecánicos de astronáutica, siendo embarcados en las naves, tanto de carga como de combate, para llevar a cabo las reparaciones oportunas, incluso en el vacío espacial. Pueden realizar más de 10.000 operaciones por segundo, pudiendo servir perfectamente de copilotos o, llegado el caso, hacer tareas de pilotaje de emergencia. También pueden grabar información que luego suministran en forma de holograma, soldar, hacer de camareros…en la saga, R2D2 es el indiscutible representante de estos robots, pero también se halla R5D4, el robot que se averió cuando Owen Lars lo compró a los jawas.

R2D2

R5D4

 


Los anales del Mundo Antiguo: la guerra de Valeria

Mayo 22, 2008

“En el año 216 a. C. (antes del Cataclismo), las Tierras Orientales, el país más poderoso del orbe y afín a la Legalidad, se vio sacudido por la rebelión de las tribus kobold, en las montañas del norte, a cuyos pies estaba la ciudad de Valeria, la más importante de esa zona.

El anciano rey, Bélenor IV el Batallador, encarga a los Soldar, familia de nobilísima alcurnia, se ponga al frente de las tropas para aplastar la sublevación. En el mes de Grâth (agosto), el contingente, de unos 10.000 infantes, 800 arqueros y 400 jinetes, llega a Valeria, en donde se construyen campamentos para el estacionamiento e intendencia de la tropa. Las operaciones comienzan a finales de mes, y las incursiones de los kobolds contra la ciudad son frenadas casi en seco; Chuba, el caudillo caótico, reagrupa a sus hordas y las dispersa, en un perfecto movimiento de guerrilla, a lo largo de la cordillera del norte. Los Soldar han de enfrentarse entonces a un enemigo astuto y esquivo, que organiza emboscadas y acribilla a los guías que conducen a las tropas por desfiladeros, senderos y recovecos. Entre éstos se encontraban Flavius Shadowalker y Milwoord el Hobbit, que más tarde, junto a un joven Mazar Soldar, formarían el grupo de aventureros de fama más universal e imperecedera.

Chuba, caudillo kobold

La moral de la tropa real era ciertamente baja, ya que, aunque puntualmente pagada y con un constante goteo de refuerzos, los kobolds les tendían toda clase de celadas y encerronas que los diezmaban, sin poder apenas replicar de un modo eficaz. No obstante, los regimientos se van curtiendo poco a poco y sus incursiones van teniendo cada vez más éxito. 18 meses después del levantamiento, las cosas siguen en el aire, en un eterno toma y daca en las laderas y faldas de las montañas. Los fallecidos en acción de guerra ascienden a 3.000, y con más del doble de heridos. Las bajas kobolds se estimaban, en ese momento, en unas 5.000, sin contar heridos. La guerra se convierte en una sangría, tanto humana como económicamente: medio millón de monedas de oro habían sido gastadas en el mantenimiento de la tropa.

En Mânn (enero) del año 213 a. C., con -17ºC y una ventisca que todo lo congelaba, un cuerpo expedicionario de 500 soldados y 30 arqueros se topa, por puro azar, con una reunión kobold en un claro del bosque, en donde unos 300 enemigos, incluidos Chuba y sus lugartenientes, discutían los próximos movimientos. El alférez Belrain dispone a sus hombres en torno al claro y ordena atacar unos minutos más tarde: Chuba muere atravesado por una flecha, sus lugartenientes corren igual suerte y los soldados del rey aplastan a la horda kobold. Belrain se hace con documentos y mapas que revelan la posición de las tropas rebeldes, así como sus planes a corto plazo. Regresa triunfalmente al campamento base y los Soldar lo ascienden a capitán.

Los sublevados se refugian en las cumbres, ya que los soldados machacan toda resistencia en las laderas, ahora que conocen la situación exacta de cada contingente enemigo. La limpieza es llevada a cabo sin cuartel ni perdón, y en tan sólo mes y medio mueren en combate más de 8.000 kobolds y 2.500 soldados reales, con más de 16.000 heridos sumando ambas partes. Con su líder muerto, la rebelión entra en su fase de descuento, ya que los choques son ahora desorganizados y sin esperanza. Con todo, el clima de alta montaña y la desesperada resistencia prolongan 2 años más la lucha. Finalmente, desangrados por las escaramuzas y abrumados por la superioridad numérica, logística y estratégica de los hombres comandados por los Soldar, los 400 kobolds que aún pelean en torno al Pico Resplandor, se rinden el 5º día de Yôm (febrero) del 211a. C. Los festejos en Ax-Erta, la capital, fueron memorables, y la Guerra de Valeria llegó a su fin”.  

Alférez Belrain