Vamos a recuperar para la Historia, la vida y milagros de uno de los mejores aventureros, generales y cantaores flamencos que han dado estos mundos de Ilúvatar: Domiciano Díaz “El Perrenque”.
Domiciano Díaz Felón nació el 4 de Grâth (agosto), del año 924 a.C. (antes del Cataclismo, no de Cristo, que aquí en este planeta feérico no pinta ná), en Gualdrapa del Trasgo, Oon, un humilde estado del centro del Mundo Antiguo. Su padre era Melchor Pericles Díaz Shadowalker- Pintón, un sargento chusquero que fumaba como una chimenea, putero, aficionado al cante jondo y temido por la soldadesca bajo su mando. Su madre era María Gúdula Felón del Chápiro Verde, bellísima mujer de profesión sus labores, que empinaba el codo con ganas, era cicatera como ella sola en cuanto a compras y gustaba de los muchachitos reclutas que instruía su marido. Con todo, la napia de Domiciano, sus ojos y sus rasgos faciales hacen que no haya duda en cuanto a la paternidad de Melchor Pericles; otro gallo canta cuando hablamos de su hermano Anselmo y de sus hermanas Paula y Edelmira, sorprendentemente parecidos todos a Fede, el soldado querubín y guapito de la guarnición de la ciudad.

Como decimos, nació en el 924, cuando Ilúvatar, el Dios Supremo del que nos habla Tolkien, todavía no había acabado de poner ni los mares ni las cordilleras en su sitio, pero bueno…en la escuela demuestra ser un chaval avispao y estudioso, a pesar de que la vida en su casa es un desastre, debido a la mala uva de Melchor Pericles, a la desmedida afición al clarete de María Gúdula y al puterío de los dos. Su tío materno Salvador le inicia en el flamenco, educándole la voz, a la vez que su padre le instruye con las armas; el chaval demuestra madera en todos los aspectos y progresa lento pero seguro. A los 14 años ingresa en la Academia Militar de Oon, ya que desea seguir el camino castrense de su padre.
Aprueba los exámenes con brillantez y se le asigna, en calidad de decurión, el mando de un destacamento al pie de las montañas del León Dormido, al sur del país, foco de incursiones de orcos, kobolds y demás hierbas. Allí se foguea con estos monstruos, adquiriendo experiencia y conocimientos, que le aúpan al grado de centurión. En este momento conoce a Saruman, un humilde hechicero que cumple su mili, siglos antes de llegar a ser Saruman el Blanco de Isengard (Tolkien también nos lo cuenta). Continuará.
Escrito por cauron 
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