Pues si, señores. Uno no puede fiarse de los grandes campeones. Deportistas geniales?, si. Bellas personas?, no. Aqui teneis un ejemplo de los “desplantes” de Michael Phelps hacia Cavic, el serbio, en aquella ya mitica final resuelta por menos y nada…¡Vergonzoso el americano! ¡Un autentico hijo de p…!….
Pd! ved la cachondada de video, merece la pena.



Agosto 31, 2008 a las 8:16 AM
Muy bueno, menudo mamón, jajaja…