Ñoras y ñores, descúbranse ante el que es mi monoplaza favorito de fórmula 1 de toda la vida (lo llegué a tener como coche de Scalextric, pero en azul y rojo en lugar de blanco y verde, c´est la vie). Lo recuerdo con especial cariño (junto con el Parmalat Brabham), cuando veía, en mi infancia, los GPs de principios de los 80: el Williams FW07.

Diseñado en 1979 por Patrick Head y Neil Oatley para la escudería Williams, todos los que tuvimos la oportunidad de verlo lo recordamos por su color blanco, sus patrocinadores (Fly Saudia, Leyland, Albilad, TAG) y su gran competitividad; debutó en el GP de Argentina de 1979, y fue retirado a finales de 1981, totalizando 43 carreras. Su palmarés es notable: 15 victorias, 15 vueltas rápidas, 8 poles, 2 campeonatos de constructores (1980 y 81), y un título mundial, en 1980, para el australiano Alan Jones.
Algunas de sus características eran:
- Motor Ford Cosworth de 2993 cc., de 8 cilindros en V.
- Transmisión manual Hewland de 5 velocidades.
- Neumáticos Goodyear.
- Chasis de aluminio.
- Tara 540 kg.
Oatley y Head se inspiraron en el Lotus con el que el mítico estadounidense Mario Andretti triunfó en 1978, siendo probado en el mismo túnel de viento que el mentado y sorprendiendo por su ligereza y robustez, que lo convirtieron en un candidato para el título en manos de Alan Jones (Australia) y Clay Regazzoni (Suiza), que en el año de debut del monoplaza ganaron 4 carreras; aunque el título fue para el piloto sudafricano Jody Scheckter (Ferrari), los Williams demostraron ser el equipo de referencia para la temporada siguiente, 1980.
Alan Jones permaneció en la escudería para ganar el título (7 victorias), siendo Regazzoni sustituido por el argentino Carlos Alberto Reutemann, que ganó en Mónaco y fue finalmente tercero en el cómputo global; sus malas relaciones con el australiano propiciaron un conflicto latente y constante. En cuanto al coche, la principal preocupación de los ingenieros fue fortalecer la suspensión, y la mejora fue tan buena (redundando en beneficio del ground effect), que se estimó conveniente retirar los alerones delanteros del monoplaza, dando paso al FW07B. También se ganó el mundial de constructores, con una cifra récord de 120 ptos.
En 1981 el dúo Jones- Reutemann repitió, pero la rivalidad entre ambos pilotos hizo que el título fuera a parar a Nelson Piquet, aunque el de constructores fue para Williams de nuevo, con 4 GPs ganados de ventaja, lo que habla de la competitividad del FW07B. No obstante, la FIA vetó a la escudería unas mejoras para la suspensión, lo que a la postre condenó al FW07B a pasar a la reserva. Sería un joven piloto finés llamado Keijo Erik Rosberg, quien reemplazaría a Jones – retirado-, a los mandos del nuevo FW08, en 1982; pero eso ya es otra historia…

Como curiosidad, decir que este coche fue pilotado, además de por los mencionados Jones, Regazzoni y Reutemann, por: Desiré Wilson, Kevin Cogan, Rupert Keegan y nuestro Emilio de Villota, todos para probar el monoplaza.
¿Y qué más os puedo contar? Pues que este coche hizo que yo sea fan de Williams de toda la vida. Si bien es cierto que, en los últimos años, la irrupción de Alonso ha hecho que anime a nuestro compatriota, mi afición por Williams no ha decrecido, sino que se ha mantenido ahí, agazapada, a la espera de un segundo puesto de Rosberg hijo en Singapur, por ejemplo. Para los más fans de este mundillo, remitiros al magnífico blog Quiero Briatore (www.quiero-briatore-formula-1.com). Gracias Wikipedia.