Ayer fue una de esas partidas de las de antes, una de esas partidas que explican los motivos por los cuales, a pesar de tener ya una edad respetable, sigues concediéndote el placer de echar una sesión de rol y disfrutar como un enano. Más que colgar yo mi propia crónica, he creído oportuno reproducir la del Maestro Sensei, de su magnífico blog http://danienlared.com, porque creo capta perfectamente la emoción de la partida y el desenlace final de la aventura en Pinkestoke (aunque aún queda cobrar la recompensa, volver a Selenica y repartir PX- puntos de experiencia- y ganancias). Ahí va:
“Partidas como las de ayer tarde te hacen recordar por qué empezaste a jugar al rol y por qué, treintañeros tod@s y con hipotecas, aún seguimos con el “¡Espada y conjuro!” . La de ayer fue una jornada gloriosa para nuestro grupo de aventureros y pura diversión para los jugadores. Ayer resucitó finalmente el dios Zardon, pero fue una resurrección muy breve. Ayer nuestra maña y habilidad tuvo recompensa. Éste es el “casi” final del dungeon “El Cuerno (de unicornio)”, que ha resultado bien largo.

COMBATES PREVIOS
Con el grupo al completo, algo tocados, y sin más curaciones que las que podía proveer el clérigo de la orden de la Dama del Lago, Darrok, los personajes tuvieron un encuentro en plena limpieza del nivel 2 que podría ser fundamental en el futuro: un par de oficiales (quizás alguno de ellos un oficial médico) llevaban entre sus pertenencias uno de esos objetos mágicos de lujo: un bastón de curación (curaciones gratis para todos y sin cargas, ¡olé nuestra maña con el dado!). El otro gran combate antes de ascender al nivel 3 final, tuvo lugar en una gigantesca terraza con un par de catapultas. Los soldados que las guardaban dieron trabajo, y sobre todo un hipogrifo amaestrado, que bajó de las montañas volando y le dio a Glóin, el enano, un golpe de 20 de daño, lo dejó “mirando a Cuenca”. Tras algún encuentro más (un esqueleto “despistao” que merece una Crónica de Fot Aël, un grupo de orcos que seguro iban a negociar funestos tratados, o una tarantela), el grupo se encaminó hacia el nivel 3 por una escarpada escalera.
LA TORRE DE PINKESTOKE
Antes de alcanzar a la Dama Morgause, bruja de poder, en la cima de la torre del Castillo Pinkestoke, el grupo debió ejercitarse al acero ante un numeroso grupo de soldados de Bellayne, que asistían a una especie de misa. El uso de anillos de invisibilidad (Seitanë, la ladrona) o conjuros (Elwyn, la elfa) fue fundamental y bueno el tesoro (un rubí como un piano). El guardaespaldas de la Dama, el último de estos caballeros cruzados “de la maldita tabla redonda” que nos hemos encontrado aquí, dio guerra, ya que iba bien armado. Su sorprendente asesino fue la chica Melinda, que con su espectacular puntería con la honda (arte en el que ha destacado durante todo el dungeon) dio el “pedrolo” final y Px “para la buchaca”. El escudo mágico+1 de caballero, para Darrok. El guerrero Morwail (fallón toda la tarde) declinó el espadón del caballero. La “tontuna” de la tarde fue que también poseía una poción, que resultó estar maldita, y Seitanë fue convertida en sapo por espacio de un día (se ve que repartieron varias de éstas por el castillo, y si no que se lo digan a Darrok), así que la ladrona se perdería “la gran final”, una baja sensible.
RESURRECCIÓN Y MUERTE DE ZARDON
Al alcanzar la cima de la torre, el grupo ve horrorizado cómo la Dama Morgause acaba de hacer un sacrificio de sangre a Zardon. “¡¡Resucitaré a Zardon, ya es tarde para vosotros!!”, gritó, mientras sostenía el robado cuerno de unicornio. Y tocando una especie de teletransportador desapareció. Melinda dio cuenta al grupo de que ese transportador era igual a la piedra mágica conseguida en la Mina-Dungeon, así que arriesgando el final, el grupo la usó, pero con mala fortuna. Sólo pudo acercarlos adonde ya estuvieron antes en la gigantesca sala de Zardon en el n.1, donde estaba rescatando los restos de su enorme estatua. Sí estaba la Dama Morgause, pero era inalcanzable, y colocó el cuerno sobre su frente…

Zardon
Lo siguiente fue pura destrucción: La estatua de Zardon cobró vida (era del tamaño de un golem o un gigante), levantándose y destrozando gran parte del castillo. La Dama tuvo un final infeliz, ya que arrodillada ante Zardon y gritándole “Soy vuestra más fiel servidora”, su dios no tuvo piedad de una simple humana y la aplastó de un pisotón. El grupo tuvo que salir al exterior ante la lluvia de rocas. El combate final tendría lugar el el patio del castillo. Morwail, Gloin y Darrok se enfrentaron directamente a Zardon y su poderoso daño 3-30. Elwyn lanzó conjuros de “Muro de hielo” o “Rayos”, pero fueron poco efectivos ante esta descomunal mole. Melinda usó bien la honda, pero eran daños mínimos. La estatua cobró vida en carne cuando empezó el combate, podía sangrar, buenas noticias (ya sabéis la máxima: “Si sangran pueden morir”). Todos los personajes usaron sus armas y pociones reservadas para “grandes ocasiones”. Gloin tomó una de crecimiento, como Morwail (harían doble daño) y Darrok sacó su Baston de Golpear (más daño). Zardon fallaba para fortuna de los personajes, y entonces apareció Gloin, el héroe de la tarde: 3 ataques de espada 8+1(x2)=54 de daño, casi se lo liquidó él solo. A Zardon lo mató finalmente el chepudo Darrok, gastando una carga del bastón de golpear. Zardon apenas sí habia estado media hora de nuevo de pie, ahora reposaban sus restos sobre el bosque de Pinkestoke.
La aventura aún continúa, ya que los personajes todavía deben volver de una pieza a Selenica, a muchos días de distancia de Bellayne. Se preveen cambios entre los miembros del grupo, ya que Fot Aël quiere retirar a Seitanë y es posible la incorporación de un hobbit para el estreno de Xena en esas lides, ya veremos. Seguiremos contando nuestras crónicas”.
¡¡ESPADA Y CONJURO!!